"La islamofobia es una trampa en la que no debemos caer" denuncia Ayaan Hirsi Ali.
La ex diputada holandesa de origen somalí publica su autobiografía en español. "Las mujeres romperán la jaula del fanatismo y acabarán con la sumisión en las sociedades islámicas" vaticina.
COLPISA. Madrid | "La islamofobia no existe. Es un mito. Una invención bajo la que se escudan los islamistas radicales". Así lo sostiene Ayaan Hirsi Ali, la ex diputada liberal holandesa de origen somalí, amenazada de muerte, hostigada por los fanáticos e incansable luchadora por los derechos de la mujer. Hirsi, guionista del asesinado cineasta holandés Theo Van Gogh, fue privada de su nacionalidad al saberse que mintió para obtener asilo político en Holanda. Recuperó luego sus derechos y está ahora radicada en Estados Unidos. Desde allí ha regresado a Europa para presentar su autobiografía "Mi vida, mi libertad" (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores).
El islamismo radical puso precio a su vida y Hirsi vive bajo protección permanente. No se arredra y denuncia que son los fanáticos quienes abonan la presunta islamofobia que supuestamente crece en el viejo continente. "En el pasado, en lugar de islamofobia se hablaba de racismo. Un racismo real que en los años 30 condujo al intento de extermino de los judíos, a quienes se llamaba "los otros". Ahora los radicales islamistas se escudan en esa islamofobia para no ser criticados" asegura. "El Islam no es razón; es una creencia, un conjunto de dogmas, no una raza. Los radicales tratan de utilizar la culpa que siente Europa por sus actos racistas del pasado e intentan aplicar ese concepto al Islam" denuncia Hirsi.
"Si a alguien se le niega un empleo por llamarse Mohamed y tener piel y ojos oscuros, es racismo puro, pero no ilsamofobia" sostiene.
Anular la crítica
"El proceso europeo de avance se basa en la crítica de su propios conceptos, en especial morales y religiosos, y con la ilsamofobia se pretende anular la crítica, que nadie diga nada contra el Islam. La islamofobia es una trampa en la que no debemos caer" insiste Hirsi.
Su espíritu crítico convirtió a Ayaam Hirsi en un nueva mujer. Nacida en Mogadiscio en 1969, hija de un dirigente político que se enfrentó al dictador Siad Barre, sufrió en sus carnes el rigor de la intransigencia y el atavismo islámico. Fue sexualmente mutilada -ablación e infibulación- y su padre concertó un matrimonio con un primo del que escapó.
En su huída hacia Canadá pidió asilo en Holanda y lo obtuvo falseando algunos datos en su declaración. Unos hechos que se volverían contra ella y que acabarían por privarle temporalmente de la nacionalidad holandesa. Su caso genero una enorme polémica que arrastró en caída libre al gobierno holandés.
"Sólo reclamo mi derecho a expresar mis opiniones sin ser amenazada; defender aquello en lo que creo. Admito la critica, porque es la base del avance en el pensamiento occidental, la crítica al que no piensa comu tú y de la defensa de ideas y argumentos sin amenazas ni violencias".
Contra la humillación
"Serán las mujeres las que rompan la jaula del fanatismo y les respaldarán sus hijos varones" asegura Ayaan Hirsi, que conmocionó a la clase política holandesa con su caso. "Cuando la mujer disponga de educación e independencia económica no aguantará la humillación". Una humillación, una frustración y una rabia que estas mujeres privadas de derechos básicos trasmiten a sus hijos. "Hay un clamor en el mundo islámico. "Nos sentimos humilladas", gritan estas mujeres. Un alarido que llega a sus hijos, un grito que acabará por transformar a las sociedades que las someten" asegura Hirsi. "Con educación, formación y dignidad sexual trasmitirán a sus hijos un mensaje de confianza" agrega.
Pasó su infancia sometida a los dictados familiares en Somalia, Arabia Saudí y Kenia. Logró entrar en Europa en 1992, con 22 años. Trabajó codo con codo con el asesinado cineasta Theo Van Gogh en documentales que denunciaban la intransigencia y el fanatismo, y ocupó un escaño por el partido liberal entre 2002 y 2006. Hoy colabora en Estados Unidos con la conservadora organización American Enterprise Institute.
Es la peripecia de una mujer que según la revista "Time" es una de la más influyentes del mundo y que se propuso narrar "como me adapté a la vida occidental, a una civilización que no es ni superior ni inferior, pero que me permite expresar mis puntos de vida y mis reflexiones""Un sistema que no permite al crítica, no sólo se estanca, sino que está abocad al suicidio" afirma Hirsi.
La ex diputada se refirió a la caótica situación de su país y aseguró que la única forma de asegurar la democracia es una larga permanencia de las tropas occidentales. "El temor de los somlíes hoy es ser asesinados, robados o violados al salir de su casa. Sólo con la permanencia durante 50 ó 60 años de las tropas de EEUU, es decir durante varias generaciones, se podrá superar la estructura tribal y avanzar en la creación de un Estado-Nación con raíz democrática", concluyó.
Fuente Heraldo de Aragón (23/01/07) - www.heraldo.es
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